Durante meses, el presidente Javier Milei sostuvo una promesa tan rotunda como riesgosa: la inflación en Argentina iba a desaparecer. No como una meta de largo plazo ni como una tendencia gradual, sino como un resultado concreto, medible y cercano. En entrevistas, streams y apariciones públicas hacia fines de 2025, aseguró que para mediados de 2026, incluso para agosto, la inflación mensual “empezaría con cero coma algo”. La explicación era técnica y presentada como irrefutab