El agua sigue siendo tierra de nadie en una provincia que lleva por nombre Entre Ríos. Tampoco se toma consciencia que el agua dulce es un recurso finito, no renovable y representa el primer alimento. Sin agua no hay vida. Por eso, detrás de las cifras oficiales que celebran inversiones en obra pública y los discursos sobre desarrollo provincial, se esconde una realidad que el gobierno de Rogelio Frigerio prefiere no mencionar: miles de entrerrianos consumen agua contaminada