El Destape RadioEl Destape Radio
top of page

SA

Tras años de descenso, la mortalidad infantil subió al 8,5 por mil en el primer año del gobierno de Milei

  • Foto del escritor: Editor
    Editor
  • hace 2 días
  • 6 Min. de lectura

Las estadísticas oficiales confirman que las fallas en el acceso a controles prenatales, la carencia de suministros básicos en hospitales públicos y la crisis económica causaron el retroceso sanitario más significativo de las últimas décadas.



El gobierno de Javier Milei publicó con retraso el Anuario de Estadísticas Vitales 2024, que reveló un retroceso en indicadores claves de salud: la mortalidad infantil se incrementó en 0,5 puntos y la materna, en 1,2. Esto ubica al país ante un quiebre y es una muestra de lo que logró la administración libertaria tan solo en su primer año.


Antes de que termine febrero, la mayoría de las provincias del país comenzarán el ciclo lectivo 2026.

Te puede interesar:

La canasta escolar aumentó un 26%: cuánto cuesta armar la mochila este año

Luego de alcanzar el mínimo histórico de 8 por mil en 2023, la tasa de mortalidad infantil subió a 8,5 en 2024, indicador que refleja la crítica situación social y sanitaria de la Argentina frente a la región. Mientras que países vecinos como Chile o Uruguay mantienen cifras bajas, este salto hacia arriba ubica al país en una situación de vulnerabilidad frente a estándares internacionales de salud pública.


Según los datos oficiales del Anuario de Estadísticas Vitales 2024 citados por El Destape, en 2024 murieron 3.513 niños, frente a los 3.689 de 2023. Pero lo que parece una buena noticia porque el número bajó, es un dato engañoso porque la base, es decir los nacimientos, se achicó drásticamente.


La clave está en que en 2024 nacieron 47.000 bebés menos que el año anterior. Si hay menos bebés, estadísticamente habrá menos muertes totales, pero eso no significa que el sistema de salud esté funcionando mejor. Siguiendo esta hipótesis, si en 2024 hubieran nacido la misma cantidad de niños que en 2023, hoy estaríamos lamentando 220 muertes más. Esto demuestra que hoy la proporción de riesgo aumentó.




El médico sanitarista Mario Rovere, actual director de la Escuela de Gobierno en Salud "Floreal Ferrara" del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, aseguró a C5N que el incremento de este "indicador duro" no es casual, sino que responde a factores socioeconómicos como la pérdida del poder adquisitivo, con la inflación como un factor determinante, sobre todo el efecto post electoral.


El entrevistado plantea una paradoja demográfica porque, técnicamente, una menor cantidad de nacimientos debería facilitar la baja de la mortalidad por la menor demanda sobre el sistema de Salud. Sin embargo, el hecho de que la mortalidad suba mientras la natalidad baja subraya la gravedad del deterioro sanitario.


El exviceministro de Salud en la administración de la expresidenta Cristina Kirchner elaboró un cuadro comparativo de los indicadores de Mortalidad Maternal (MM) y Perinatal (PERI) durante 2023 contra 2024 según los informes oficiales de la Dirección de Estadísticas de Información en Salud (DEIS) que el Gobierno debería haber publicado el gobierno en 2025 y que se hizo público hace unos días.



Dr. Mario Rovere y equipo - C5N

"La gente no llega al hospital porque no tiene plata": el ajuste del bolsillo y su impacto en la mortalidad infantil

Rovere puso el foco en la pérdida de capacidad adquisitiva como el factor que desconecta a la población de los hospitales. "En el tercer anillo del conurbano, en los primeros meses del 2024, la gente no llegaba a los hospitales porque no tenía dinero para el transporte".


La realidad del Conurbano bonaerense es que el costo del transporte y los gastos indirectos impidieron que miles de personas asistan a controles críticos durante 2024 y como consecuencia se redujo la accesibilidad incluso a los servicios gratuitos por los gastos indirectos que supone asistir al hospital.


Esta situación genera una inseguridad crítica en el proceso de embarazo, parto y puerperio, porque la falta de recursos para pagar el transporte, los medicamentos básicos o una alimentación adecuada deja a miles de gestantes fuera del sistema de monitoreo. Hoy se traduce en el aumento de la mortalidad neonatal y materna. En resumen, si la madre "no llega al hospital porque no tiene plata para el colectivo", se rompe la seguridad del proceso reproductivo.



Redes sociales

¿Cómo se mide la vida y la muerte en Argentina?

Para comprender el impacto del ajuste, es necesario desglosar los términos técnicos que definen la salud de una población. La Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) se calcula como el número de muertes de niños menores de un año por cada 1.000 nacidos vivos en un período determinado, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).


La Mortalidad Neonatal refleja los fallecimientos en los primeros 28 días de vida. Está íntimamente ligada a la atención médica (calidad de las neonatologías, tecnología y equipamiento, como el que hoy falta en el Garrahan). La Mortalidad Post-neonatal ocurre desde los 28 días hasta el año. Está vinculada al entorno social (nutrición, agua potable, vivienda y la capacidad del bolsillo de los padres para sostener la crianza). En cambio, la Mortalidad Perinatal abarca la muerte del feto o recién nacido dentro del periodo perinatal, que es desde las 28 semanas de gestación hasta la primera semana de vida.


La Tasa de Mortalidad Materna (TMM) mide el número de muertes de mujeres por causas relacionadas con el embarazo, parto o puerperio por cada 100.000 nacidos vivos. Es el indicador de mayor desigualdad, porque revela si el Estado garantiza controles prenatales, acceso a hospitales y atención de emergencia.



El Anuario de Estadísticas Vitales 2024 pone en debate que la situación crítica de la salud de la gestante y el bebé puede mejorar porque las causas son prevenibles. Al contrastarlo con los datos de la PBA queda en claro que la ciencia ya tiene la respuesta, solo hace falta la voluntad política y la ejecución técnica para aplicarla.


El Gobierno bonaerense alcanzó la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia: de 9,1 fallecidos por cada mil nacidos vivos en 2019 se llegó a 7,6 en 2023. Este descenso sitúa a la provincia por debajo de la media nacional y es el resultado de una estrategia integral basada en el fortalecimiento del sistema de salud y la protección social.


Los ejes del Ministerio de Salud provincial se enfocan en la gestación y el primer año de vida: se gestionó una Red de derivaciones perinatales, se continúa con el Programa Qunita y fortalecimiento pediátrico a través de más salas de Unidad de Terapia Intensiva (UTI) y más recursos humanos en neonatología y pediatría.


Un factor determinante fue el abordaje de las infecciones respiratorias en los menores con la obligatoriedad y gratuidad de la Vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) para embarazadas (semanas 32 a 36). En resumen, se mantuvieron las coberturas de vacunación altas frente al abandono en las políticas nacionales.


En la PBA el abordaje es integral, porque no solo se trata de una mejora desde el punto de vista de los datos médicos, y de la Salud, sino que hay condiciones estructurales como la vivienda, la alimentación y la captación temprana de las poblaciones más vulnerables que se mejoraron.



La Mortalidad Infantil: el resultado del retiro del Estado

Alicia Stolkiner, especialista en Salud mental, fue consultada por C5N sobre el incremento en las muertes en gestantes, madres y lactantes, que no responde a factores médicos inevitables, sino al deterioro de las condiciones de vida y fallas en la prevención que el país ya había logrado superar.


“Reducir la mortalidad infantil implica la aplicación de políticas públicas, de cuidado integral de la salud materno infantil con una estrategia de Atención Primaria Integral y niveles de complejidad que garanticen la continuidad de cuidado”, destacó la investigadora de la UBA.


Stolkiner subrayó la visión estadista del Dr. Arturo Oñativia, quien fue el ministro de Salud del presidente Arturo Illia, que sostuvo que “descentralizar la salud sin considerar los recursos nacionales es condenar a las provincias más pobres a servicios de salud deplorables”.


El aumento de la mortalidad infantil en Argentina es la consecuencia última de un sistema de salud fragmentado y desfinanciado. La brecha abismal de cifras entre jurisdicciones como Corrientes en oposición a la Ciudad de Buenos Aires evidencia que la probabilidad de supervivencia de un recién nacido no es la misma. Mientras el Estado se retira, la geografía de la pobreza se convierte en una sentencia.


Otro claro ejemplo del costo del ajuste en salud es el Hospital Garrahan, referente de atención pediátrica en Latinoamérica, que sufre graves recortes mientras la mortalidad infantil sube. La falta de insumos y los salarios de miseria profundizan el riesgo operativo en la alta complejidad.



Esta es la tarea que debería cumplir el Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Petovello, que abarca áreas clave como el desarrollo social y la protección de las poblaciones más vulnerables. A pesar de que las partidas de asistencia para este segmento aumentaron con este Gobierno, las medidas para el achicamiento del Estado (con más de 60 mil despidos), el aumento de los servicios públicos y el recorte en Salud, Educación y Discapacidad, en un contexto de inflación y devaluación, atacan directamente la vida de este sector de la población.


Hoy, el ajuste fiscal y la caída estrepitosa del salario real marcan la agenda de Milei y son una barrera para el acceso a la salud, que dejó de ser un derecho universal para transformarse en un privilegio condicionado por el bolsillo.

Comentarios


bottom of page