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«No voy a ser cómplice»: renunció el director de una escuela en El Impenetrable porque el Estado le exige «mentir» con el hambre de los chicos

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  • hace 15 horas
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Marcelo Alvarenga, titular de la E.E.P. N° 988 en el Paraje Pozo del Bayo, presentó su renuncia indeclinable. Denunció que el presupuesto de 800 pesos por alumno es una «ficción» y que el sistema lo obliga a declarar menúes inexistentes para aprobar las rendiciones.


En una decisión que desnuda la crítica situación de los comedores escolares en el norte argentino, Marcelo Alvarenga, director de la E.E.P. N° 988, ubicada en el Paraje Pozo del Bayo, en la localidad de El Espinillo, presentó su renuncia de manera indeclinable. El docente, oriundo de Quitilipi, lanzó una dura advertencia sobre el sistema educativo: «No quiero ser cómplice de un mecanismo que te obliga a mentir».



La denuncia de Alvarenga apunta al corazón de la gestión administrativa del Ministerio de Educación provincial. Según el ahora exdirectivo, las autoridades exigen la confección de «menúes inexistentes» para dar curso a las rendiciones de fondos. De no «dibujar» estos números, los informes son rechazados sistemáticamente, dejando a la institución en un limbo legal y financiero.


La matemática del hambre


El detonante de la salida de Alvarenga fue la imposibilidad de sostener el servicio alimentario con las partidas actuales. Según detalló, el presupuesto asignado es de apenas 800 pesos diarios por alumno, una cifra que debe cubrir tanto el refrigerio como el almuerzo en una de las zonas más vulnerables de la provincia.


«Para Recursos Humanos, una taza de mate cocido con leche y un pan cuesta 230 pesos. Un plato de estofado con fideos, pan y una fruta cuesta 570 pesos. Es evidente que esos valores no existen en la realidad», sentenció el docente. La situación se agrava por un vacío presupuestario insólito: la falta de fondos para productos de higiene.


«¿Pretenden que usemos las ollas, las pavas y las tazas sin higienizar? ¿Tampoco pensaron que hay que limpiar los baños y los salones?», cuestionó con indignación.


Ajuste y dignidad


La renuncia de Alvarenga no solo expone el desfinanciamiento de los comedores, sino también el desgaste del sector docente frente al ajuste salarial. El directivo recordó que ya ha sufrido el recorte de ítems básicos como el incentivo docente, la conectividad y la cláusula gatillo, pero marcó un límite ético infranqueable.


«Pude permitir que me metan la mano en el bolsillo quitándome mis derechos, pero no voy a tolerar que jueguen con la necesidad de los niños«, afirmó.



El caso de la Escuela 988 de Pozo del Bayo pone el foco sobre la realidad del Impenetrable Chaqueño, donde la escuela suele ser el único lugar donde los niños reciben una comida caliente. La salida del director por «tranquilidad mental» y principios éticos dispara las alarmas sobre cuántos otros directivos se encuentran bajo la misma presión de «maquillar» las estadísticas para sostener un sistema que, en los hechos, parece haber abandonado a los más chicos.


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