En medio de los incendios, Un avión militar de EE.UU. aterrizó en El Bolsón y aún no informan el motivo
- Editor

- 11 ene
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La presencia de un Beechcraft C-12 Huron identificado con la matrícula 60168 volvió a poner el foco en vuelos de aeronaves militares vinculadas a tareas de enlace y transporte. Distintas publicaciones y seguimientos de la aviación asociaron ese número a un equipo operado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF), un modelo derivado del Beechcraft Super King Air. Ese dato permite encuadrar de qué aeronave se trata, aun cuando el motivo de una escala puntual no aparece en comunicaciones públicas.
El episodio se comentó en la Comarca Andina luego de que vecinos observaran su operación en el aeródromo de El Bolsón el domingo 5 de enero de 2026, según la versión difundida por un sitio regional. La misma fuente lo mencionó como “Águila 5” y lo vinculó a funciones asociadas a la embajada estadounidense en Argentina, aunque sin un parte oficial que detalle la misión. Con esa base, el hecho queda en el terreno de lo reportado por medios locales y de lo verificable por identificación del aparato.
En términos técnicos, el C-12 integra una familia de bimotores turbohélice basada en el King Air, con usos que suelen incluir transporte liviano y apoyo logístico. Esa versatilidad explica su presencia en rutas de corto alcance y en aeródromos con operación acotada, incluso fuera de los corredores comerciales habituales. También explica por qué genera atención cuando aparece en ciudades donde la actividad aérea cotidiana se concentra en vuelos sanitarios, emergencias o tareas específicas.
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La matrícula 60168 también figura en antecedentes informados por medios de otras provincias. En uno de esos registros periodísticos, el avión apareció en Santa Rosa y se lo presentó como un C-12 de la USAF vinculado a la embajada, en una referencia que circuló en su momento sin una explicación pública detallada del objetivo del vuelo. Ese antecedente suma contexto sobre la reiteración del mismo equipo en territorio argentino.
Otro reporte periodístico ubicó al “Águila 5” en Río Grande, en Tierra del Fuego, con mención a datos de seguimiento de vuelos como respaldo de la identificación. En esa cobertura, el punto común también fue la falta de precisiones oficiales sobre el motivo de la escala. El patrón que aparece en estas menciones se repite: identificación del avión, registro de su paso y ausencia de información pública sobre el propósito.
En El Bolsón, la falta de detalles se vuelve más sensible por el contexto operativo del aeródromo en temporadas donde se extreman cuidados por incendios forestales. En distintas ocasiones, organismos y medios locales remarcaron restricciones de acceso al predio y la necesidad de mantener despejada la pista por razones de seguridad vinculadas a operaciones aéreas. Ese marco muestra que la actividad del aeródromo se cruza con prioridades de protección civil y control del espacio operativo.
Con ese telón de fondo, un aterrizaje de una aeronave militar extranjera despierta preguntas adicionales, aunque no las responde por sí solo. La fuente regional que difundió el episodio sostuvo que el C-12 se usa para misiones diplomáticas y de transporte, un uso que coincide con descripciones generales del modelo. Sin embargo, entre la capacidad del avión y la razón de un vuelo específico hay un tramo que solo se cubre con información oficial o con registros públicos completos, que por ahora no aparecen.
El punto central pasa por lo que falta. Hasta el momento, según lo publicado por el sitio regional, no hubo declaraciones públicas de la Embajada de Estados Unidos, de la ANAC ni de autoridades locales sobre el motivo del aterrizaje en El Bolsón. Esa ausencia deja el episodio abierto a interpretaciones, pero la nota se mantiene en lo verificable: qué avión es y qué antecedentes informados existen.
En casos previos mencionados por distintas coberturas, algunas versiones hablaron de “reconocimientos” o entrenamientos, aunque esas caracterizaciones no funcionan como confirmación para un hecho distinto y en otro lugar. Cada escala suma atención pública porque aparece una memoria reciente de operativos similares, pero la información oficial no siempre acompaña con una explicación concreta.
Mientras no exista una comunicación formal sobre el vuelo en El Bolsón, la verificación queda acotada a dos planos: la identificación de la aeronave (modelo y matrícula) y los antecedentes periodísticos sobre su paso por otras provincias. En paralelo, el aeródromo sostiene sus prioridades operativas y de seguridad, con una región que convive con riesgos de incendios y demandas de asistencia aérea. Por ahora, el dato firme es simple: se reportó su presencia, se conoce qué aeronave operó y el motivo de esa escala todavía no se informó oficialmente.



















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