El CONICET vuelve al fondo del mar: ciencia en vivo en los extremos del Mar Argentino
- Editor

- 17 dic 2025
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Apenas dos días después de ser distinguido con el Martín Fierro de Oro por su propuesta de streaming científico y mientras en simultáneo el gobierno de Milei presenta un presupuesto que desfinancia la ciencia, el CONICET inició una nueva expedición en aguas profundas del Mar Argentino. Bajo el nombre Vida en los extremos, la campaña combina investigación de frontera, tecnología de punta y divulgación abierta, con transmisiones en tiempo real desde algunos de los ambientes más desconocidos del planeta.
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas volvió a demostrar que la ciencia pública argentina no solo produce conocimiento de alto nivel, sino que también puede compartirlo con la sociedad en tiempo real. La nueva expedición científica Vida en los extremos zarpó el 14 de diciembre desde el puerto de Buenos Aires y se extenderá hasta el 10 de enero de 2026, con arribo final en Puerto Madryn.
La travesía se desarrolla a bordo del buque oceanográfico Falkor (too), desde donde un equipo interdisciplinario de 25 científicos y científicas explora ecosistemas asociados a filtraciones naturales de gas metano en el fondo marino. Se trata de ambientes extremos, ubicados a miles de metros de profundidad, que hasta hace muy poco permanecían prácticamente fuera del alcance de la ciencia argentina.
Vida sin luz: los ecosistemas quimiosintéticos
El corazón de la campaña es el estudio de las llamadas comunidades quimiosintéticas, sistemas biológicos que desafían la idea clásica de vida basada en la luz solar. En estos ecosistemas, que se desarrollan en completa oscuridad, la energía no proviene de la fotosíntesis sino de reacciones químicas que transforman compuestos inorgánicos —como el metano— en energía utilizable.
Las filtraciones frías de gas metano generan condiciones altamente tóxicas para la mayoría de los organismos conocidos. Sin embargo, bacterias extremadamente especializadas, junto con invertebrados como gusanos tubícolas, almejas, mejillones y crustáceos, han desarrollado adaptaciones sorprendentes que les permiten prosperar en estos entornos. En muchos casos, estos animales viven en simbiosis con microorganismos quimiosintéticos, que les transfieren energía de manera directa.
“El conocimiento sobre la distribución y el rol ecológico de estos sistemas en el Atlántico Sur todavía es muy limitado”, explicaron desde la Universidad de Buenos Aires, institución que tiene una participación central en la expedición.
Un equipo argentino con proyección internacional
La campaña está liderada por la bióloga María Emilia Bravo, investigadora de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. El equipo incluye especialistas de esa casa de estudios, del Instituto Argentino de Oceanografía, del Museo Argentino de Ciencias Naturales y de diversas universidades nacionales.
A la vez, la expedición cuenta con la colaboración de investigadores de Estados Unidos y Uruguay, lo que refuerza el carácter internacional de la campaña y posiciona al Mar Argentino como un área de interés científico global.
Tecnología de punta a 4.500 metros de profundidad
Para explorar estos ambientes extremos, el equipo utiliza el vehículo operado remotamente ROV SuBastian, un robot submarino capaz de descender hasta casi 4.500 metros de profundidad. Este sistema permite obtener imágenes de altísima resolución, recolectar muestras biológicas y geológicas y realizar mediciones ambientales sin intervención humana directa.
El ROV opera desde el Falkor (too), un buque perteneciente al Schmidt Ocean Institute, una organización internacional que brinda apoyo logístico y tecnológico bajo una premisa clave: que los datos, imágenes y resultados de las campañas sean de acceso público y abierto.
Está previsto realizar al menos 15 inmersiones del SuBastian, muchas de ellas transmitidas en vivo, como ya ocurrió en la exitosa exploración del cañón submarino Mar del Plata.
Ciencia en vivo y acceso abierto
Uno de los rasgos distintivos de Vida en los extremos es su apuesta decidida por la divulgación científica sin simplificaciones forzadas. Las inmersiones del ROV, las entrevistas con los investigadores y las explicaciones técnicas pueden seguirse en tiempo real a través de las plataformas digitales del Schmidt Ocean Institute, incluida su señal de YouTube.
El público también puede monitorear la ubicación y la actividad del Falkor (too) en vivo, siguiendo cada etapa de la campaña. Lejos de convertir la ciencia en espectáculo, la propuesta busca mostrar los procesos tal como ocurren, respetando los tiempos propios de la investigación y explicando cada paso con rigor.
Ese enfoque fue clave para el impacto de la transmisión anterior del CONICET, centrada en el cañón submarino Mar del Plata, que recibió el Martín Fierro de Oro y el premio a Mejor Transmisión Especial. La respuesta del público fue masiva y sostenida, con miles de personas siguiendo durante horas el trabajo científico en directo.
Con esta nueva expedición, el CONICET consolida un formato de divulgación que combina rigor académico, tecnología de vanguardia y acceso abierto, y vuelve a abrir una ventana a uno de los ambientes menos conocidos del planeta. En tiempos de ajuste y cuestionamientos a la ciencia pública, la exploración de los extremos del Mar Argentino también funciona como una poderosa demostración del valor estratégico del conocimiento producido desde lo público.



















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